
Valenzuela ocupa un tiempo y un espacio concretos en la Semana Santa, sostiene unas arraigadas costumbres, que poco a poco se renuevan sin perder de vista los orígenes.
El Viernes de Dolores supone el inicio de una larga serie de actos religiosos y procesiones. La imagen de la Virgen de los Dolores sale en procesión llevada a hombros de sus cofrades, mayoritariamente jóvenes, preparando el camino que en tantas otras ocasiones recorrerá días después.
El Domingo de Ramos procesiona la imagen tallada de la Borriquita.
El Miércoles Santo, por la noche tiene lugar una procesión de creciente creación donde se recrea el Vía Crucis de Cristo. El escenario del mismo serán las calles del pueblo y la Ermita del Calvario, sin más luz que la de las velas y antorchas de los cofrades y feligreses que acompañan a la imagen de Jesús Crucificado creándose un ambiente tenebroso durante todo el recorrido que no hace sino potenciar el dramatismo de los hechos recordados.
El Jueves Santo se convierte en un paréntesis relevante, por la tarde en la Parroquia se revive el episodio del Lavatorio de pies, hecho por Jesús a los Apóstoles, siendo de nuevo los niños quienes nos acercan a las imágenes. Asimismo en esta jornada tiene lugar la procesión de Jesús en el Huerto, acompañado de muchos cofrades de la Hermandad de Jesús Nazareno, (que pasa a ser la más antigua de cuantas existen en Valenzuela) y de numerosos vecinos. Tras él un gran "cortejo" de personajes bíblicos, que desfilan junto a los fieles como antesala de una madrugada de Vía Crucis a Viernes Santo, y finalmente el paso de la Virgen de los Dolores cierra la comitiva.
El Viernes Santo por la mañana los habitantes y foráneos acuden al Sermón de la Plaza, allí se representan escenas del Antiguo Testamento como son el Pecado Original y el Sacrificio de Isaac, además otras las de la pasión de Cristo donde Jesús es llevado a los diferentes gobernantes de Israel para conocer su sentencia. A continuación sufrirá la simbólica carga de la cruz y la corona de espinas, la afrenta a la Virgen de las lanzas judías dirigiéndose al Monte Calvario, donde la imagen del nazareno será portada en una carrera final en la muerte. La Virgen de los Dolores irá tras su hijo, al descender del Calvario serán mujeres quienes la lleven, una costumbre discutida en otras zonas de Andalucía, y por contra muy asentada en esta Cofradía de Valenzuela, quizás por las actitudes alentadoras de sus jóvenes regentes, que tras refundarla, la colocan marcando muchas pautas seguidas por las demás, puesto que las hermanas de Jesús se suman a esa iniciativa, de ahí se deduce la preponderancia femenina en la "bajada", cuyo cierre ofrece momentos emotivos de imágenes sagradas a manos, o mujeres arrodilladas hasta la iglesia. La noche del viernes queda todavía por vivir dos procesiones más; la primera de ellas pone en escena otra hermandad, la del Santo Sepulcro, también reorganizada hace unos años. Sacan al Cristo en el sepulcro, túnicas negras y damas con mantillas son el duelo acompañante. Por último en la madrugada de viernes a sábado la Virgen de los Dolores vestida de riguroso luto recorre las calles en la conocida como la Soledad, grandes filas de personas velando, un silencio sepulcral, un "ambiente" sobrecogedor entre sórdidos sones de tambor, sólo relegado por la figura de María, describiendo el epílogo doloroso de la Semana Santa.
El Domingo de Resurrección procesiona la imagen de Jesús Resucitado.